Por Alejandro Céspedes
El alto costo de hacer las cosas barato
Hace unos días hablé con el dueño de una empresa que decidió desarrollar su propio ERP.
Había considerado implementar Odoo, pero cuando descubrió lo que podía hacer con Claude, hizo cuentas y concluyó que le salía más barato desarrollar su propio software, que pagar por una implementación y una licencia mensual.
Hoy tiene una aplicación funcional con lo más importante para su operación.
Pero para llegar hasta ahí tuvo que dedicarle una cantidad considerable de horas a aprender cosas que poco tenían que ver con su negocio: bases de datos, servidores, APIs, autenticación de usuarios, copias de seguridad y un montón de asuntos técnicos que solo aparecen cuando decides entrar al mundo del desarrollo de software.
Además, la cuenta tampoco salió exactamente como esperaba.
Entre el consumo de tokens y las herramientas que necesita, hoy paga mensualmente un poco más de lo que habría pagado por una aplicación comercial.
Pero ese no es el problema.
La principal responsabilidad de este gerente es conseguir clientes y vender.
Pero cuando aparezcan errores, cuando haya que actualizar algo, o cuando tenga que integrar una nueva herramienta, ¿quién lo va a hacer?
El gerente.
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El único que es capaz de mantener funcionando el sistema que desarrolló, y que seguramente estará encantado de interrumpir una reunión comercial para descifrar por qué una orden de producción no se está generando correctamente.
En finanzas existe un concepto llamado Total Cost of Ownership (TCO), o costo total de propiedad.
La idea es sencilla: el costo de una solución no es solamente lo que pagamos por adquirirla o desarrollarla, sino todo lo que tendremos que invertir durante su vida útil para operarla, mantenerla, actualizarla y eventualmente reemplazarla.
Y ahí es donde muchas decisiones que parecían excelentes empiezan a perder su encanto.
Porque una cosa es calcular cuánto cuesta desarrollar un ERP con IA y otra muy distinta es calcular cuánto cuesta tener un ERP propio; especialmente cuando quien debe administrarlo es la misma persona que debería estar haciendo crecer el negocio.
La inteligencia artificial hace posible desarrollar soluciones que hace apenas unos años habrían requerido equipos completos de programadores.
Algo extraordinario.
Pero que ahora podamos hacer algo no significa que nos convenga hacerlo.
Antes de ponernos a desarrollar herramientas es importante incluir el TCO de nuestra decisión y no olvidar el costo más importante que muchas veces ignoramos: el costo de oportunidad.
Zapatero a tus zapatos.

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— Hora13 Noticias (@hora13noticias) October 30, 2026

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