Once madres de las comunas 7 y 8 de la ciudad, tejen con sus propias manos unos peluches que sirven de terapia emocional para niños y adultos mayores.
Comienzan tejiendo el corazón y desde allí le entregan a cada pequeño alegrías, esperanzas y amor profundo, que se concentran en abrazos, porque, están convencidos, que tienen poderes mágicos.
Cada peluche nace en una isla y han podido conocer a más de 3.000 niños que se encuentran en situaciones vulnerables.
Una historia de esperanza, en medio de las cotidianas dificultades, que vale la pena ser mirada con otros ojos.

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