Aficionados colombianos graban con el celular el paso de un monoplaza en un autódromo rodeado de montañas
En el autódromo de Tocancipá, a las afueras de Bogotá, cada fecha del Campeonato Nacional de Automovilismo sigue llenando las gradas de familias que llegan desde temprano con termos de café y la radio sintonizada a la señal oficial de carrera. Pero cada vez son más los que viven esa misma emoción sin pisar el asfalto: desde el celular, en un grupo de WhatsApp o siguiendo una transmisión en vivo. La afición colombiana por los deportes de motor no ha dejado de crecer, solo cambió de lugar.
De las gradas de Tocancipá a la pantalla del celular
El autódromo de Tocancipá es, desde hace décadas, el escenario principal del automovilismo colombiano: ahí se corre el Campeonato Nacional, la categoría más importante del país. Pero el circuito ya no es el único punto de encuentro para la afición.
Hoy, buena parte de esa comunidad sigue las carreras por streaming, comparte resúmenes en redes sociales y discute cada resultado en grupos y foros. Es un patrón que se repite en otros deportes colombianos: cuando Mario Yepes organizó un partido solidario que volvió a llenar el estadio El Campín, buena parte de la conversación y la venta de boletería ya se había movido a internet antes de que rodara el balón.
El motor no es la excepción. La comunidad digital que sigue el automovilismo colombiano crece a un ritmo propio, sin depender de un solo canal de televisión ni de la disponibilidad de boletas físicas.
Un ecosistema digital cada vez más amplio para el aficionado
Ese traslado a lo digital no se limita a ver la carrera completa. La afición colombiana consulta calendarios, tiempos de clasificación y perfiles de pilotos en portales especializados en automovilismo, varios de ellos con cobertura específica para Latinoamérica.
motorsport.com es uno de los portales que sigue de cerca la escena regional, con cobertura de resultados y análisis técnico de cada fecha. En sus secciones para Colombia también aparece información sobre otras formas de entretenimiento ligadas al deporte, como las apuestas de Stake en Colombia, siempre bajo los principios del juego responsable y pensada como una opción de ocio para mayores de edad, no como una manera de generar ingresos.
Esa combinación de información deportiva y entretenimiento digital retrata cómo maduró el consumo del automovilismo en el país. El aficionado ya no busca un solo tipo de contenido, sino un ecosistema completo alrededor de su afición.
Nuevas figuras que alimentan la ilusión
La ilusión también crece por cuenta de los resultados. Este año, la piloto bogotana Tatiana Calderón compite en la Lamborghini Super Trofeo North América, y el piloto Henry Cubides debutó en la exigente European Le Mans Series, dos vitrinas que rara vez habían tenido presencia colombiana.
Detrás de ellos viene una generación más joven que empezó, literalmente, corriendo en pista de karting. Samuel Ávila, un joven talento colombiano que sueña con llegar a la Fórmula 1, es uno de los nombres que la afición sigue de cerca en redes, mucho antes de que el gran público lo conozca por televisión.
Ese seguimiento temprano, casi artesanal, solo es posible gracias a los mismos canales digitales que hoy sostienen a toda la comunidad del motor en Colombia.
Lo que viene para el motor colombiano
El reto ahora es sostener ese entusiasmo más allá de las fechas de la carrera. Tocancipá seguirá siendo el punto de encuentro físico, pero la conversación diaria sobre el automovilismo colombiano ya ocurre, sobre todo, en la pantalla.
Para una afición que creció viendo carreras por televisión abierta y hoy las sigue en directo desde cualquier lugar, el reto no es elegir entre la pista y la pantalla, sino aprovechar que las dos, por fin, hablan el mismo idioma.
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