30 después del tiroteo en movimiento que segó la vida del rapero y actor Tupac Shakur el 7 de septiembre de 1996
La justicia de Estados Unidos declaró culpable a Duane «Keffe D» Davis, de 63 años.
La resolución judicial contra el exlíder pandillero pone fin a un proceso marcado por el silencio, las disputas territoriales del hip-hop y las revelaciones publicadas por el propio procesado.
El trasfondo del homicidio se enmarca en la intensa rivalidad de la década de 1990 en Los Ángeles entre dos pandillas icónicas: los Bloods (asociados al color rojo) y los Crips (identificados con el azul).
Esta disputa callejera se trasladó a las emisoras de radio y escaló a la histórica confrontación entre la Costa Este y la Costa Oeste, representada por los sellos discográficos Death Row Records —al que pertenecía Shakur junto a figuras como Snoop Dogg— y Bad Boy Records, de Sean «Diddy» Combs.
El día de los hechos, Shakur asistió a un combate de boxeo en Las Vegas. Cámaras de seguridad registraron al artista y a su séquito, vinculados a la pandilla Mob Piru Bloods, agrediendo físicamente a Orlando Anderson, integrante de los South Side Compton Crips.
Horas después de la pelea, mientras el rapero se desplazaba en un vehículo BMW, un Cadillac blanco se le aproximó y abrió fuego en su contra. La fiscalía determinó que Davis, tío de Anderson, fue el estratega intelectual del ataque: entregó el arma de fuego y dio la orden de disparar en venganza por la agresión previa que había sufrido su familiar.
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Tres décadas de estancamiento e investigación
La investigación por la muerte del referente del rap norteamericano permaneció congelada durante casi 30 años debido a múltiples obstáculos:
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Falta de cooperación de los testigos presenciales.
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Muerte paulatina de varios de los involucrados en los hechos.
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Escasez de evidencias físicas en la escena del crimen.
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Prevalencia del código de silencio callejero frente a las autoridades.
El rumbo de las indagaciones cambió tras el asesinato del rapero Biggie Smalls. Al ser contactado por la policía debido a su presencia en una fiesta previa a ese segundo crimen, Davis no ofreció datos sobre el caso Biggie, pero comenzó a entregar información sobre el ataque a Shakur a cambio de inmunidad.
Aunque Davis mantuvo el secreto durante años bajo un pacto de confidencialidad, el giro definitivo ocurrió en 2019 con la publicación de sus memorias, tituladas Compton Street Legend. En el texto, coescrito por él, afirmó que viajaba en el Cadillac al momento del tiroteo y que arrojó la pistola al asiento trasero del vehículo.
La difusión pública de estos datos y las menciones del caso en medios quebrantaron el acuerdo previo que mantenía con las autoridades. Tras dos años de verificación de testimonios, la policía allanó la vivienda de Davis en 2023, incautando computadores, material fotográfico y documentos sobre el artista. Un juez autorizó su arresto a finales de ese mismo año tras validar que el imputado rompió el compromiso de confidencialidad, abriendo el camino para la acusación y condena emitida en el tribunal.
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