La medida pretende eliminar el estigma sobre los perros mestizos al integrarlos formalmente en el marco de protección
En un movimiento sin precedentes que busca transformar la percepción de los animales sin hogar en América Latina, el Estado de México, a través de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM), ha otorgado el reconocimiento oficial al “perro caramelo” como una raza canina.
Para más noticias, síguenos en: https://whatsapp.com/channel/0029Va5j8yQ1XquTDOQZ2i3y
Este perro de color canela, en Colombia es conocido como “criollo”. Un perro que es resultado de un cruce de varias razas.
Este hito no solo celebra la existencia de estos icónicos compañeros de pelaje miel, sino que se posiciona como una herramienta legal y social para combatir el abandono.
El contexto en el que surge esta iniciativa es clave. América Latina enfrenta desafíos estructurales profundos, como el abandono sistémico y la sobrepoblación de animales en situación de calle. En este escenario, visibilizar a estos perros —que son una combinación de diversas ascendencias y mezclas genéticas— se ha vuelto una herramienta fundamental para fomentar la adopción responsable.
Más allá de las fronteras, los llamados “perros caramelo” o “criollos” han adquirido un valor simbólico. Representan la resiliencia, la lealtad y el amor incondicional, consolidándose como un emblema de la lucha contra el olvido.
Antes que en México, la chispa se encendió en Brasil con el famoso “vira-lata caramelo”. Estos perros de pelaje miel pasaron de la invisibilidad a protagonizar desfiles de Carnaval, memes virales e incluso una producción de Netflix.
Según Diego Freitas, director de la película Caramelo, estos animales “terminaron convirtiéndose en un gran símbolo para el pueblo”. Sin embargo, la fama contrasta con una realidad dura: en muchos refugios siguen siendo los últimos en ser elegidos.
La nueva ola cultural busca, precisamente, posicionarlos como la primera opción de quienes buscan un compañero fiel.
La decisión de la PROPAEM en México ha generado un debate técnico. Organizaciones como la Federación Canófila Mexicana recuerdan que, científicamente, México solo reconoce tres razas: el Chihuahua, el Xoloitzcuintle y el Calupoh.
Validar una raza ante la Fédération Cynologique Internationale exige procesos genéticos y de estandarización que pueden tardar más de una década.
No obstante, la medida no busca redefinir la ciencia, sino generar un cambio cultural. Los especialistas coinciden en que, más allá de las etiquetas, el bienestar de estos animales depende de acciones concretas:
Adoptar en refugios en lugar de comprar.
Promover la esterilización masiva.
Mantener esquemas de identificación claros.
El reconocimiento del “perro caramelo” abre la puerta a futuras leyes orientadas a la protección animal que podrían replicarse en países como Colombia. El objetivo es que ese perro color miel y hocico oscuro, que ha habitado nuestras cuadras por generaciones, sea reconocido como “raza”.

Envía tus noticias





