Internos de una cárcel en Santader de Quilichao, entre ellos, uno antioqueño, encontraron en la elaboración de accesorios la manera de resocializarse con la sociedad.
Por medio de manillas que hacen a mano, les envían el sustento a sus familias.
En Medellín, hijas de uno de los internos, decidieron darle un valor agregado a los accesorios que se hacen desde la cárcel.
Así es como nace, Made in Prision.
“Todos tienen una segunda oportunidad”, bajo esa premisa, Made in Prision, se convirtió en la oportunidad para que reclusos usen sus manos para crear un nuevo futuro.

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