Al declarar improcedentes ocho acciones de tutela, el Juzgado Tercero Administrativo despejó el camino para que el Gobierno ejecute su plan de control poblacional, el cual incluye la eutanasia de al menos 80 hipopótamos
El fallo sostiene que, aunque los ciudadanos buscaron proteger a los animales mediante estos recursos legales, la realidad ambiental del país pesa más. Los hipopótamos son una especie invasora, un término científico que define a animales que, al estar fuera de su ecosistema natural, se reproducen sin control y destruyen el equilibrio de la fauna y flora local.
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El plan del Ministerio de Ambiente no se limitará al sacrificio, sino que deberá cumplir con un estricto protocolo de bienestar animal para evitar el dolor.
La estrategia principal será la inmovilización química, que utiliza rifles neumáticos para disparar dardos con sedantes capaces de atravesar la piel del animal, que es extremadamente gruesa y resistente.
Una vez que el hipopótamo entra en un estado de inconsciencia profunda, los veterinarios aplican fármacos letales.
Solo en situaciones donde la captura sea imposible por las condiciones del terreno, se recurrirá al sacrificio físico mediante un disparo preciso al cerebro, ejecutado por expertos para asegurar una muerte inmediata.
Un punto crítico de esta decisión es el riesgo sanitario, ya que estos grandes mamíferos son portadores de enfermedades peligrosas que requieren un manejo especial de los cadáveres.
Entre ellas destaca la leptospirosis, una infección causada por bacterias que se transmite por el contacto con la orina de animales infectados y que puede causar daños graves en los riñones o el hígado de los seres humanos.
También preocupa el ántrax, una enfermedad infecciosa severa producida por una bacteria que forma esporas muy resistentes en el ambiente, y la brucelosis, que provoca fiebres altas y dolores crónicos.
Por esta razón, el personal usará trajes impermeables y los cuerpos serán enterrados en fosas profundas o incinerados a más de 900 °C para eliminar cualquier rastro de estos patógenos.
Finalmente, el fallo obliga al Estado a realizar una labor pedagógica. Esto significa que las autoridades deben explicarle a la sociedad, mediante datos científicos, por qué la esterilización o el traslado a otros países no han sido soluciones suficientes.
¿Cómo será el procedimiento?
El plan no es una cacería desordenada, sino un protocolo técnico estricto:
1. Captura: Se usarán corrales con comida (frutas y melaza) para atraerlos.
2. Sedación: Se dispararán dardos con rifles neumáticos para dormir al animal. Dado que su piel es muy gruesa, se necesitan agujas especiales.
3. Muerte asistida: Una vez dormido, se aplican químicos letales.
4. Disposición final: Debido al riesgo de enfermedades como el ántrax o la leptospirosis, los cuerpos serán enterrados en fosas profundas (4-5 metros) o incinerados en hornos a más de 900°C.

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