La gente en el corregimiento de Pueblo Nuevo, en la zona rural de Briceño, no sale del susto. Varios hombres armados entraron al pueblo y pintaron las fachadas de por lo menos seis casas con letreros alusivos al Frente Quinto de las disidencias de las FARC. Los criminales no respetaron ni la caseta de la Junta de Acción Comunal, que también quedó marcada con estos mensajes que buscan intimidar a la población.
Esta situación no es nueva, pues el Norte de Antioquia lleva meses aguantando una racha de violencia muy dura. Los campesinos de la zona viven con el miedo diario de quedar en medio de los combates, y ya se han reportado muchos homicidios, amenazas y familias que han tenido que dejarlo todo para salvar sus vidas. Incluso, la misma comunidad denuncia que varias casas han quedado destruidas por culpa de los explosivos y los ataques con drones que usan estos grupos.
Lo que hay detrás de estos grafitis y de tanta zozobra es una guerra a muerte entre bandas ilegales. Los grupos armados se están matando por quedarse con el negocio de la minería ilegal y, sobre todo, por mandar en las trochas y caminos estratégicos de la región. Para ellos, Briceño es un punto clave para mover sus cargamentos hacia otras zonas de Antioquia, sin importarles que en la mitad quede atrapada la gente buena del pueblo.

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