Si bien adolescentes y adultos jóvenes son los más afectados, los celulares y tabletas también estarían generando una dependencia en menores de 8 años e incluso en algunos adultos mayores.
Según el Centro de Atención de Adicciones no Químicas de la Universidad Católica Luis Amigó, las consecuencias van desde ansiedad y estrés hasta obesidad y dificultades para expresarse de forma directa.

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