El candidato, con escoba en mano, presentó en Bogotá un decálogo anticorrupción y puso ese tema como eje central de su aspiración a la Casa de Nariño
El candidato presidencial Sergio Fajardo decidió ponerle un nuevo símbolo a su campaña: una escoba. Con ese elemento, el exgobernador de Antioquia busca convertir la lucha contra la corrupción en la bandera principal de su carrera por la Presidencia.
El anuncio fue hecho durante un acto público en la sede principal de Ecopetrol, en Bogotá, donde apareció acompañado de su fórmula vicepresidencial, Edna Bonilla, y presentó un paquete de propuestas enfocado en enfrentar el desvío de los recursos públicos.
La escoba, el nuevo emblema de campaña
Según explicó Fajardo, la escoba representa la idea de “limpiar” la política y las instituciones antes de hablar de nuevas transformaciones. En su mensaje, aseguró que ese símbolo busca conectar con los ciudadanos que han pagado durante años las consecuencias de la corrupción.
El candidato también planteó que su apuesta pasa por recuperar el dinero perdido en escándalos públicos y redirigirlo a resolver necesidades reales de la población. La puesta en escena, además de marcar un giro visual en su campaña, intenta darle un tono más directo a uno de sus mensajes: que el país necesita instituciones más limpias y más eficaces.

Presentó un decálogo para combatir la corrupción
Durante el evento, Fajardo y Bonilla dieron a conocer un decálogo anticorrupción, con el que buscan estructurar la columna vertebral de esa propuesta.
Entre las medidas planteadas está el fortalecimiento de las entidades encargadas de investigar y sancionar la corrupción, mayor capacidad técnica y tecnológica para esos organismos, y la creación de una instancia nacional de coordinación que articule el trabajo de entidades como la Fiscalía, la Procuraduría y la DIAN.
También propuso poner vigilancia especial sobre proyectos de inversión de alto impacto, acelerar la recuperación de bienes y activos ilícitos, reforzar la meritocracia en el servicio público, y promover una mayor participación ciudadana en el seguimiento de los recursos estatales.
Busca reconectar su campaña con la calle
Más allá del contenido programático, la aparición de la escoba también parece responder a una intención política: hacer más visible y recordable una campaña que ha intentado posicionarse en medio de la polarización electoral.
Fajardo busca convertir el discurso anticorrupción en un mensaje más simple, reconocible y de mayor impacto visual, en un momento en el que la contienda presidencial empieza a endurecerse.

Una apuesta simbólica en plena carrera presidencial
Con esta movida, Fajardo intenta que la corrupción deje de ser solo un punto de su programa y se convierta en el corazón narrativo de su candidatura. La apuesta ahora será ver si el símbolo logra instalarse en el debate público y, sobre todo, si le alcanza para traducir ese mensaje en respaldo electoral.
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Por ahora, la escoba ya quedó oficialmente incorporada a su campaña como una señal de que, en su discurso, antes de construir, hay que barrer.
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