Más de 250 edificaciones fueron evaluadas en Antioquia, Chocó, el Eje Cafetero y el norte del Valle del Cauca luego del reciente sismo que generó afectaciones en diferentes municipios. Las inspecciones permitieron identificar daños y establecer cuáles inmuebles requieren estudios técnicos adicionales.
En respuesta a la emergencia, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Cooperativa de Colombia desplegó equipos técnicos para realizar evaluaciones preliminares en viviendas, establecimientos comerciales, instituciones y edificaciones gubernamentales.
Las jornadas estuvieron a cargo de profesionales de Ingeniería Civil y especialistas en análisis y diseño de estructuras, con participación de docentes, egresados y estudiantes de posgrado. Las visitas se realizaron en Medellín, Rionegro, Armenia, Pereira, Quibdó, Istmina y San Francisco de Ichó, en Chocó.
En las zonas de difícil acceso también se brindó asesoría remota mediante el análisis de fotografías y conversaciones en tiempo real, lo que permitió orientar a las comunidades sobre las condiciones visibles de sus viviendas.
Uno de los principales hallazgos fue que la mayoría de las afectaciones se concentraron en elementos no estructurales, especialmente en muros de mampostería que presentaron grietas diagonales y en forma de “X”.
Según los especialistas, estos daños pueden estar relacionados con las distorsiones de entrepiso generadas durante el sismo, particularmente en estructuras aporticadas cuyos muros no cuentan con un adecuado aislamiento, confinamiento o amarre.
“La presencia de daños visibles no implica necesariamente un compromiso de la estabilidad global de las estructuras. El propósito de este despliegue es poner el conocimiento al servicio de la gente, ayudando a diferenciar afectaciones menores en mampostería de aquellas que realmente exigen estudios geotécnicos o reforzamientos especializados”, explicó Juliana Arenas Guzmán.

Las evaluaciones siguieron los protocolos oficiales de inspección postdesastre de cada municipio e incluyeron registro fotográfico, identificación del sistema estructural y clasificación de daños como grietas, deformaciones, desprendimientos y asentamientos. También se utilizó la herramienta SIRMED para validar y contrastar los diagnósticos visuales.
El balance preliminar indica que la mayoría de las edificaciones fueron clasificadas como habitables o habitables con daños leves. Sin embargo, se identificaron algunos casos con restricción parcial de uso que requieren estudios más detallados.
Entre los factores de vulnerabilidad encontrados están la antigüedad y las características constructivas de los inmuebles, la existencia de daños previos o intervenciones y las condiciones del terreno, como la ubicación en laderas, la cercanía a quebradas, posibles asentamientos y el deterioro de materiales.
Los especialistas recomendaron prestar especial atención a daños en columnas, vigas, muros de carga y conexiones. Si además se observa aplastamiento del concreto, acero expuesto o deformaciones, se debe restringir el uso del espacio, tomar fotografías y reportar la situación a las entidades territoriales de gestión del riesgo.
El trabajo contó con el acompañamiento de administraciones municipales y organizaciones del sector, entre ellas la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI), la Asociación de Ingenieros Estructurales de Antioquia (AIE) y el DAGRD de Medellín.
Estas evaluaciones permitieron establecer un diagnóstico preliminar de las estructuras afectadas y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre la importancia del mantenimiento preventivo y de las condiciones de construcción sismorresistente.

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