Campanarios y altas torres como las zonas que sufren el mayor impacto durante la oscilación
Las estructuras de las iglesias antiguas se posicionan históricamente entre las edificaciones más vulnerables ante la ocurrencia de sismos de gran magnitud y larga duración, presentando frecuentemente daños severos, desprendimientos e incluso colapsos parciales o totales.
Hora 13 Noticias consultó al ingeniero Jorge Mauricio Ortíz sobre el sismo de magnitud 7,4 registrado este 10 de agosto. El evento causó daños en la infraestructura de varias regiones de Colombia, entre ellas Antioquia, donde se reportaron afectaciones en cúpulas, fachadas y estructuras de diversas iglesias. Para explicar las causas técnicas de estos daños en los templos religiosos, el especialista detalló los factores físicos y constructivos involucrados.
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El ingeniero Ortíz indicó que el primer factor radica en la escala y el peso de estas edificaciones. Al contar con una amplia área de contacto con el terreno, los templos absorben una cantidad de energía sísmica superior en comparación con estructuras de menores proporciones. Durante el movimiento telúrico, las fuerzas del suelo se trasladan hacia cada uno de los componentes de la construcción.
Un segundo factor se encuentra en los materiales de construcción utilizados en la época en que se levantaron estas estructuras. En estos templos es habitual encontrar mampostería en piedra, arcillas y concreto simple vaciado sin armadura de acero. El profesional aclaró que estos componentes poseen baja resistencia a la deformación y carecen de la ductilidad de los materiales modernos. Al no flexionarse ni absorber la energía del sismo, los materiales acumulan la tensión en su interior hasta romperse.
A este escenario se suma la arquitectura de gran altura de estas edificaciones. La presencia de torres, campanarios de volumen elevado y elementos adheridos sobre la estructura original genera puntos de mayor oscilación. El especialista concluyó que, ante un movimiento de mediana o larga duración, la falta de elementos elásticos o con capacidad de disipar el movimiento provoca que la energía concentrada en las partes elevadas cause el desprendimiento de fachadas, grietas e incluso el colapso de las torres.
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