Al habitar en zonas arenosas y profundidades que suelen ir desde los 3 hasta más de 70 metros
El reino marino nunca deja de sorprender a la ciencia y a los amantes de la naturaleza. Entre sus criaturas más insólitas destaca el pez murciélago (perteneciente científicamente a especies como el Ogcocephalus darwini o pez murciélago de labios rojos), un fascinante habitante de los fondos marinos famoso tanto por su singular apariencia como por su inusual forma de desplazarse.
Endémico principalmente de las aguas del océano Pacífico que rodean las Islas Galápagos, este animal se ha robado la atención en múltiples ocasiones gracias a características que desafían la imagen tradicional que se tiene de un pez.
¿Por qué llama tanto la atención?
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Un andar peculiar: A diferencia de la gran mayoría de los peces, el pez murciélago destaca por ser un nadador bastante torpe. Para moverse en busca de alimento, utiliza sus aletas pectorales y pélvicas modificadas como si fueran pequeñas patas, dándole la apariencia de que estuviera «caminando» sobre la arena del lecho marino.
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Unos labios muy llamativos: Su rasgo más distintivo es su boca, la cual cuenta con unos labios carnosos de un color rojo brillante e intenso, casi fluorescentes, que parecen maquillados. Los biólogos marinos sugieren que esta coloración cumple un rol clave en el reconocimiento entre ejemplares de su misma especie durante el apareamiento.
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Técnica de caza especializada: Posee en su cabeza una estructura retráctil llamada illicium, un pequeño apéndice que utiliza a modo de señuelo para atraer a crustáceos, moluscos y peces más pequeños de los que se alimenta.
Un habitante pacífico bajo cuidado ambiental
Al habitar en zonas arenosas y profundidades que suelen ir desde los 3 hasta más de 70 metros, este curioso animal es completamente inofensivo para los seres humanos. Aunque actualmente sus poblaciones se mantienen estables y sin amenazas directas de pesca, los expertos advierten que la alteración de su hábitat marino y el aumento en la temperatura de los océanos debido al cambio climático podrían representar un riesgo a futuro para su conservación y fuentes de alimento.

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