Tras varios días de angustiosa búsqueda, su cuerpo fue hallado en aguas del río Cauca, a la altura del municipio de Nechí, en Antioquia
La violencia contra los defensores de derechos humanos no da tregua en Antioquia. Según registros de autoridades y organizaciones sociales, en lo corrido de 2026 ya han sido asesinados seis líderes sociales en el departamento. Esta cifra ubica a la región como una de las más golpeadas del país, donde el consolidado nacional ya suma 29 víctimas.
Las subregiones del Bajo Cauca y el Suroeste antioqueño se mantienen como las zonas de mayor riesgo y donde se han concentrado la mayoría de estos ataques, los cuales estarían relacionados con la disputa territorial de grupos armados como el Clan del Golfo, el ELN y bandas locales como «Los Pachecos».
El hecho que volvió a encender las alarmas fue el homicidio de Wilmer Benítez, un reconocido líder comunitario y deportivo del corregimiento de Margento, en Caucasia. Benítez había sido reportado como desaparecido el pasado viernes 6 de marzo.
Para más noticias, síguenos en: https://whatsapp.com/channel/0029Va5j8yQ1XquTDOQZ2i3y
Tras varios días de angustiosa búsqueda, su cuerpo fue hallado en aguas del río Cauca, a la altura del municipio de Nechí. Según denuncias de Indepaz y la Fundación Sumapaz, el crimen estuvo marcado por la sevicia: los victimarios lo habrían torturado, asesinado con arma de fuego y, para evitar que el cuerpo flotara, lo amarraron a costales llenos de piedras antes de arrojarlo al río.
El ciclo de violencia de este 2026 en Antioquia comenzó el 24 de enero en Pueblorrico con el asesinato con arma blanca de Rubén Antonio Ríos, presidente de la JAC de la vereda La Pica. Días después, el 28 de enero, en medio de un triple homicidio en una placa polideportiva de Tarso, fue asesinada Elizabeth Zapata, expresidenta de la JAC de la vereda El Cedrón.
Febrero también dejó dos víctimas mortales. El día 19, en el casco urbano de Briceño, sicarios atacaron a tiros a Carlos Pérez, líder ambiental y miembro de la JAC de la vereda Morrón. Una semana después, el 26 de febrero, Alonso de Jesús Silva, tesorero de la JAC de la vereda La Jagua (Segovia), murió junto a su madre y su hermano tras un ataque con explosivos lanzados desde un dron contra su vivienda.
La ola de violencia se extendió hasta marzo. El día 3 de este mes, sicarios acabaron con la vida de la lideresa comunitaria Adriana María Naranjo, mientras se movilizaba en una chiva (bus escalera) por zona rural del municipio de Andes.
Actualmente, la Fiscalía y la Policía Judicial avanzan en la recolección de pruebas para dar con los responsables de esta racha de homicidios que tiene atemorizados a los líderes sociales del departamento.
Le puede interesar:
Capturan a un hombre que transportaba guadua sin permisos en Nariño, Antioquia https://t.co/6eeCn0rRNh
— Hora13 Noticias (@hora13noticias) March 13, 2026

Envía tus noticias





